Para perderse, el Camino Olvidado

Sinceramente, al Camino Francés ya no se puede ir. La última vez, me sorprendió que te repartieran publicidad de un Albergue, o de un restaurante, a la entrada de un pueblo. Como si estuvieras en Benidorm. Uf, no puede ser. Hay que buscar alternativas.

El año pasado comencé el Camino Olvidado. Nada que ver, por no ver, ni un solo peregrino aparte de mi. Pero el paisaje una gozada. La señalización también es bastante deficiente y hay poco alojamientos.

Pero, sarna con gusto…

Este año disfruto de la zona de la Montaña Palentina. Zona a descubrir.

Me voy al Camino Olvidado

Ahora que el curso está por concluir y que el buen tiempo empieza a asomar, tengo ganas de sacar la mochila e irme a andar, y andar, y andar…

Recientemente he visto que promocionan el camino olvidado a Santiago. Creo que me voy a animar a hacerlo.

El camino «frances» empieza a estar impracticable por la cantidad de gente que acude. Empieza a ser agobiante. Además, de alguna manera, el camino empieza a «morir de éxito» en mi opinión. En torno a la gran cantidad de peregrinos que hacen el camino se ha desarrollado una verdadera industria del camino. Es tal la actividad económica que mueve, que ha alterado seriamente la fisonomía de los pueblos por donde pasa. Ya no tiene el interés del pueblo genuino. Ya todo es publicidad para el peregrino y servicios. Pronto los camareros de los restaurantes saldrán a la calle para engancharte a su «menu del peregrino». Una pena.

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