Cuña publicitaria coral

Una de las razones que nos llevaron a meternos en esto de Oh happy day, fue la esperanza de que, gracias a la difusión del programa, nos llamaran para realizar conciertos. En el fondo es lo que más nos gusta. Movernos a otros pueblos y ciudades y ofrecer nuestra música.
musikalis_gospel
Siempre ando con la idea de que tengo que meter una cuña en el programa pidiendo que a quien le interese, nos llamen para hacer conciertos. Se lo he comentado incluso a nuestra redactora. Pero luego con el lio del concurso, los videos, los rumores… siempre se me olvida.

Mientras, permitidme utilizar mi blog para hacer un poco de publicidad, y animar a programadores culturales a llamarnos.

No voy a descubrir Musikalis a nadie a estas alturas. Creo que es un grupo que puede ofrecer un programa de concierto muy completo , y que no defraudará a los oyentes más exigentes. Creo también que el programa OHD ha inoculado en nosotros (y creo que en el resto de grupos participantes también) el virus de la «modernidad». Eso, supone que pienso que somos capaces de hacer un espectáculo dirigido a un publico general, y no sólo a una minoria de amantes de la música coral. Un programa lleno de soul, gospel, rock, pop… Alternando los temas corales con muchos solistas.

Ponte en contacto con nosotros. Tenemos muchas ganas de cantar en tu localidad. Seguro que nos arreglamos.

info@musikabi.com
609434671

Un chuletón, Sra. Consejera!

Entre el habitual spam que inunda mi correo, recibo un manifiesto redactado por mano anónima y (supuestamente) secundado por músicos vascos. Dado que conozco a la fuente que me lo envía, procedo a leer.

En el manifiesto en cuestión, se informa de la concesión a un artista vasco (cuyo nombre omito pues no viene al caso) de una subvención de 702.000 € para «Desarrollar la interculturalidad, renovando y dando a conocer la música vasca en el exterior».

A uno, rápidamente se le dilata la vena, se rasga las vestiduras, clama al cielo, y mil cosas más, todas ellas lógicas y justificables. Pero a los diez minutos, y con la respiración ya normalizada uno se plante las siguientes cuestiones.

Está claro que es dificil establecer unos criterios que valoren a los artistas con verdadera justicia. Es dificil repartir una subvención, lo sabemos. Pero el hedor a afección política en este país (cada uno el que guste) es demasiado grande.

Uno comienza a pensar si no era mejor que nos dejaran como estábamos, porque que no te den subvención hace daño, pero que el vecino se forre a costa de tus impuestos humilla.

Puestos a subvencionar, no acabo de entender por qué el sector cultural debe ser más subvencionable que… digamos… la distribución cárnica.

Yo, si quieren mi opinión, prefiero que me subvencionen el precio de un chuletón de buey antes de que nadie desarrolle la interculturalidad, renueve nuestra música o la de a conocer en ningún sitio, en mi nombre y con el dinero de todos. Ya nos ocuparemos cada uno de hacerlo.