Aprovechando el simil gastronómico que últimamente utiliza Iñigo Arbiza para enjuiciar algunas actuaciones, y ya que nos acercamos al final del programa, hoy voy a hablar de repostería. Más exactamente de tartas y guindas, o para entendernos, de coros y de solistas.

pastel1_subirDesde el principio de OHD hemos venido diciendo que las guindas son muy importantes en el concurso, y que tienen bastante peso en el resultado final de cada tarta. Sin duda que a lo largo de las galas transcurridas hemos saboreado guindas increíbles. Quienes pensaron y organizaron este concurso de tartas, estoy seguro que no esperaban encontrar tanta calidad y variedad de guindas en las diferentes tartas. Seguro que habrán pensado que hay material para hacer una Operación Triunfo de guindas, específicamente. Quién sabe, si no sale OHD2… igual se animan por ahí.

En cualquier caso, y en mi opinión, una guinda debe ser el colofón a una buena tarta. El detalle que hace sobresaliente a un conjunto de sabores y texturas equilibradas y bien dosificadas. La lagrimita que culmina una sucesión de emociones, fruto del disfrute de exóticos ingredientes coordinados con dulzura y sentimiento.pastel2_subir

Una guinda, por muy buena que fuera, no hace buena una tarta mediocre, ni tapa carencias, ni esconde deficiencias. No es esa su función. Tampoco es bueno abusar con la cantidad de guindas a colocar en la tarta, ni con el tamaño de las mismas, pues al final nos hacen olvidar a la verdadera protagonista, la tarta.

Por eso, mi receta: Una vez tienes claro qué tipo de tarta has de hacer, utiliza la guinda que mejor encaje con los sabores de la tarta, utilízala en pequeñas dosis, y no permitas que mate los sabores de tu estupenda tarta.

Mmm… y a relamerse!